La lavanda, una planta imprescindible en la medicina natural

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¿Has tenido alguna vez un champú de lavanda que huele muy bien? Pues sus esencias aromatizantes no son las únicas que hacen valiosa a esta planta. Desde tiempos antiguos se conocen sus aplicaciones medicinales y se elaboran todo tipo de remedios naturales a base de lavanda. Sigue leyendo este artículo si quieres conocer más sobre los usos de la lavanda en la medicina natural.

Descripción de la planta de lavanda

La planta de lavanda es también conocida con los nombres comunes de alhucema o espliego, por sus numerosas especies. Pertenece al género Lavandula, donde son descritas más de 60 variedades de lavanda. Se reconoce como un pequeño arbusto de 1.5 metros de estatura, con espigas de 6 a 10 flores que suelen ser muy vistosas.

La lavanda tiene dos rasgos distintivos fundamentales: su aroma y su inflorescencia color púrpura intenso. Aunque el violáceo es el color que más a menudo vemos en la corola de sus flores, también pueden tomar tonalidades lila, azuladas, rosadas o blanquecinas.

Esta planta es endémica de la cuenca del Mediterráneo, siendo su hábitat principal los terrenos calizos y los matorrales secos de exposición soleada. Es una planta que crece de forma silvestre, pero su cultivo se ha incrementado en las últimas décadas por su utilización como planta ornamental y en la industria cosmética en la elaboración de perfumes, cremas o jabones.

Flor de lavanda

Componentes de la lavanda

Los componentes de la lavanda se sintetizan en forma de aceite esencial o extracto, que es la forma en que más se utiliza en la medicina herborista. Estos aceites contienen una mezcla de sustancias biosintetizadas por la planta como el linalol, el alcanfor, el limoneno, el geraniol, el eucaliptol, el borneol, el linalino, los taninos, las cumarinas y saponinas. También contiene ácido hexanoico, butanoico, rosmarínico, isobutírico, ursólico y cumárico.

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Beneficios medicinales de la lavanda

Las propiedades medicinales de la lavanda han sido ampliamente reconocidas desde la antigüedad. Sus beneficios incluyen el tratamiento de problemas de diferentes índoles, ya sean físicos o emocionales.

Para obtener los principios de la lavanda se puede preparar una infusión casera de flores secas o tiernas. También se puede adquirir el aceite esencial de lavanda en tiendas naturistas o herbolarios.

Lavanda para la piel: La lavanda tiene propiedades cicatrizantes y antisépticas que son muy útiles en el cuidado de las afecciones de la piel y en su regeneración. Con la aplicación tópica de la lavanda infusionada o del aceite de lavanda se pueden tratar heridas, quemaduras, picadas, eccemas, hematomas, psoriasis y escabiosis.

Lavanda para el cabello: No por gusto la industria cosmética la explota en numerosas recetas de champús comercializados en el mundo entero. Sus beneficios para el cuero cabelludo y el cabello son numerosos: fortalece la raíz desde el folículo piloso, aumenta el riego sanguíneo en la zona papilar, controla la caída del cabello, entre otros muchos beneficios.

Lavanda como somnífero: La lavanda tiene un poder relajante muy beneficioso para las personas que tienen problemas para conciliar el sueño o padecen de insomnio causado por estrés, ansiedad o depresión. Para su uso en los trastornos del sueño se toma en forma de infusión o tintura. Desde la época de los romanos se ha utilizado esta planta en la preparación de baños aromáticos, también con fines sedantes.

Lavanda como antibacteriano: Sin tratarse de un probiótico, sus propiedades antibacterianas y antiparasitarias son capaces de inhibir el crecimiento de microorganismos patógenos en el intestino, los cuales resultan dañinos para el aparato digestivo.

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Lavanda como digestivo: La lavanda trabaja sobre el aparato digestivo cuando la digestión se ve afectada por problemas nerviosos. Cuando se toma una taza de infusión de lavanda luego de la comida se asegura una digestión rápida y una buena absorción de los nutrientes por el cuerpo.

Lavanda para la función hepática: Como colerético ayuda a activar la producción de la bilis en el hígado.

Lavanda como antitusígeno y expectorante: Se utiliza en el tratamiento de la tos producida por bronquitis, gripes o resfriados comunes. La infusión se suele tomar bien caliente y puede ser endulzada con miel de abeja.

Otros beneficios de la lavanda

Aromatizante: Las bolsitas con flores secas son muy utilizadas para perfumar habitaciones, armarios, cajones de ropa o zapateras.

Insecticida natural: Las bolsitas de lavanda también funcionan como un repelente natural contra las polillas, moscas, mosquitos y otros tipos de insectos. También se utilizan como remedio contra los piojos y las pulgas.

Embalsamamiento: Desde el Egipto antiguo viene esta aplicación de la lavanda, donde se utilizaba en grandes cantidades para el proceso de momificación.


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