La ortiga, más allá de sus propiedades urticantes

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La ortiga es más que una mala hierba con propiedades urticantes, a pesar del daño que ocasiona a la piel es también una de las plantas con más aplicaciones medicinales conocidas. Si quieres conocer sobre las características anatómicas de la planta de ortiga, sus principios activos y beneficios medicinales más importantes, no te pierdas nuestro artículo de hoy.

La planta de ortiga

En un campo abierto, las plantas de ortiga saltan a la vista por sus hojas puntiagudas con bordes dentados. Esta planta que comúnmente crece silvestre es fácil de reconocer por sus características anatómicas, aunque se encuentra dividida en dos variedades pertenecientes a la familia de las Urticáceas: la ortiga mayor y la ortiga menor. La ortiga mayor (Urtica dioica) es la más común de las dos y la que puede alcanzar un mayor tamaño (hasta 150 cm). Mientras que la ortiga menor (Urtica urens) no sobrepasa los 60 cm de altura y sin embrago es capaz de causar mayor irritación al roce, con menor valor terapéutico además.

Las características urticantes de la planta se deben a la presencia en sus pelos de un líquido cáustico, capaz de quemar los tejidos orgánicos. Es por esa razón que al simple roce o tacto la planta provoca un picor intenso, con la consecuente irritación de la zona en que estuvo en contacto. Las lesiones por contacto con las plantas de ortiga pueden provocar escozor, ronchas pequeñas y prurito.

Planta de ortiga

Planta de ortiga

Componentes de la ortiga

No es rara la utilización de la ortiga en algunas recetas culinarias, y es que la planta posee un alto valor nutricional por su alto contenido de vitaminas y minerales. Las hojas de la ortiga son las que reúnen un mayor número de estos nutrientes, dentro de los que se encuentran retinol (vitamina A), riboflavina (vitamina B2), ácido pantoténico (vitamina B5), ácido fólico (vitamina B9), ácido ascórbico ( vitamina C) y fitomenadiona (vitamina K). Dentro de las sales minerales que contiene la ortiga encontramos buenas dosis de boro, calcio, cobre, fósforo, hierro, magnesio, potasio, sílice y zinc.

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Además encontramos en las hojas de la planta fresca una elevada cantidad de fibra vegetal, flavonoides, clorofila, carotenoides, β-Sitosterol, mucílagos y ácidos orgánicos (gálico, caféico, clorogénico y fórmico).

Las raíces de la planta también contienen fitoesteroles, polifenoles, ceramidas, lignanas, aglutinina, polisacáridos y taninos. Los pelos urticantes están compuestos principalmente de histamina, serotonina y acetilcolina. Y por su parte las semillas también aportan proteínas, mucílagos, tocoferoles y ácido linoléico.

Beneficios medicinales de la ortiga

Más allá de la mala fama que ha conseguido esta planta debido a sus pelos urticantes, se encuentran una infinidad de virtudes medicinales que la reivindican y le aportan notoriedad en la medicina naturista. Veamos alguna de los principales beneficios medicinales:

Diurética: La primera y más importante es su propiedad para facilitar la eliminación de líquidos del cuerpo, ya que la ortiga es de los mejores diuréticos naturales que nos brinda la madre naturaleza. La planta es rica en clorofila, potasio y varios tipos de ácidos orgánicos que contribuyen a la función de micción del organismo. Por estas razones la utilización de la decocción de la raíz de ortiga como planta diurética es muy conveniente cuando se quiere combatir el sobrepeso, la hidropesía, algún desorden reumático o la formación de ascitis (acumulación de líquido seroso entre el peritoneo visceral y parietal).

Depurativa: Muy estrechamente unida a las propiedades diuréticas de la ortiga se encuentran sus propiedades depurativas. En este sentido la planta es capaz de eliminar las toxinas que se encuentran en el torrente sanguíneo, así como la acumulación de calcio y grasas que puede obstruir la circulación de la sangre. A nivel metabólico la infusión de ortiga también regula los niveles de ácido úrico, colesterol malo y glucosa en sangre.

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Hemostática: La ortiga tiene propiedades hemostáticas, por lo que es capaz de detener los procesos hemorrágicos del cuerpo. Su acción como vasoconstrictor ayuda a que la sangre circule libremente por los vasos sanos y cuando se encuentra uno dañado, provoca su estrechamiento para disminuir el flujo sanguíneo en la ruptura y evitar una hemorragia. Esta propiedad se aplica a condiciones que desencadenan una pérdida importante de sangre, evitando las complicaciones que puede generar en el cuerpo las hemorragias, ya sean internas o externas (como por ejemplo la hemofilia, dismenorrea, la metrorragia, la hemoptisis y trastornos de la menopausia).

Digestiva: La ortiga es una planta sumamente digestiva, de ahí su utilización culinaria porque desde el punto de vista de aroma y sabor tiene poco que ofrecer. Sus aportes para el aparato digestivo vienen determinados por la composición de fibra vegetal e histamina que posee. Estos principios activos incrementan la producción de jugos gástricos, los movimientos intestinales y favorecen el funcionamiento del páncreas. Comúnmente se utiliza también la infusión de ortiga para combatir las intoxicaciones alimentarias derivadas de la ingesta de moluscos y crustáceos.

Reconstituyente: La capacidad de estimular la actividad orgánica del cuerpo y vigorizarlo, está determinada por la composición de vitaminas y minerales que posee la planta. De esta manera funciona como un tónico para la vista, la piel, los huesos, dientes y el sistema nervioso. En este contexto se recomienda ingerir ortiga a personas convalecientes, que han tenido alguna fractura reciente, con problemas de mineralización, así como también niños en crecimiento.

Antibacteriana y antiséptica: La presencia de ácido fórmico en los pelos urticantes de la ortiga le confiere a la planta propiedades antibacterianas y antisépticas. Esto se traduce en un menor número de infecciones y microorganismos patógenos en el cuerpo. Para hacer uso de estas virtudes se debe consumir la planta fresca en infusión o alguna receta.

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Antianémica: La anemia ferropénica está causada por una deficiencia de hierro en el cuerpo, pero en la ortiga podemos encontrar la cantidad de este mineral que necesitamos para incrementar las cifras de hemoglobina. La disminución de glóbulos rojos que suele acompañar a esta enfermedad también es combatida con la clorofila presente en la planta. Hacer volver a la normalidad los niveles de hemoglobina y glóbulos rojos puede tomar de 3 a 6 semanas, para lo que se debe combinar una sopa de ortigas con una dieta antianémica adecuada.


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