La menta: una planta refrescante y saludable

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La planta de menta es un imprescindible de cualquier jardín medicinal ¿Sabes por qué? Pues además de ser muy apreciada por su aroma fresco y su valor culinario, se le han adjudicado más de una veintena de aplicaciones medicinales diferentes. Sigue leyendo este artículo y verás cómo empiezas a valorar un poco más esta planta medicinal tan versátil.

Descripción de la planta de menta

Hay numerosas especies de menta pertenecientes al género Mentha, incluidas algunas variedades híbridas creadas a partir de la combinación de varias especies. Hoy dedicaremos nuestra atención a la planta descrita bajo el nombre científico de Mentha piperita, perteneciente a la familia de las lamiáceas, ya que es una de las más utilizadas del herbolario tradicional.

Originaria de la región asiática, esta planta era muy utilizada en las civilizaciones antiguas que habitaron Mesopotamia y Egipto para las dolencias digestivas. En la actualidad se encuentra naturalizada en todos los continentes, fundamentalmente en las regiones templadas de ambos hemisferios.

En cuanto a morfología es muy similar a la planta de hierbabuena (Mentha spicata), la diferencia fundamental radica en el color de su tallo, que en lugar de ser verde es de un tono rojizo.

Componentes de la planta de menta

La parte vegetal de la planta que contiene el mayor número de principios activos utilizados con fines medicinales, son las hojas. Sin embargo para su empleo culinario o cosmético se recolectan tanto las hojas como las flores.

Los componentes fundamentales que encontramos en las hojas tiernas de menta son los aceites esenciales (como el mentol, neomentol, isomentol, etc.), flavonoides, alcoholes no terpénicos, ácidos fenil carboxílicos, triterpenos, minerales (Calcio, Hierro, Potasio, Magnesio, y otros) y vitaminas (A, B1, B2, B3, B6 y C).

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Planta de menta

Beneficios medicinales de la menta

La menta puede trabajar de forma terapéutica tanto internamente (mediante la ingesta de infusiones, tinturas o aceites esenciales comestibles), como externamente (mediante la aplicación de aceites esenciales, cataplasmas, inhalaciones, baños aromatizados, etc.).

Los beneficios medicinales de la menta son extensos, pero los más populares son los relacionados con el sistema digestivo y respiratorio. Veamos ahora algunos de los principales beneficios de la menta.

Para el sistema respiratorio: El mentol presente en las hojas de menta tiene una acción refrescante sobre las vías respiratorias, lo que resulta muy útil para combatir la congestión que provocan los estados gripales, la bronquitis, la faringitis y el asma bronquial. También funciona como un antitusivo muy poderoso para combatir los cuadros de tos irritativa que a veces presentan algunas de estas enfermedades. Con este fin se puede aplicar el aceite esencial en la zona del pecho o también se puede aspirar mediante inhalaciones.

Para el sistema digestivo: El consumo de infusiones o tinturas de menta trae consigo múltiples beneficios para el sistema digestivo, comenzando por la facilitación de la función digestiva en personas que padecen de digestiones lentas. En este sentido también favorece la expulsión de gases del tubo intestinal, así como disminuye las molestias de vómitos, cólicos o diarreas.

Para dolores de cabeza o jaquecas: Su aroma relajante ayuda a aliviar los dolores de cabeza si se aplica de forma localizada en las sienes o se inhala su aceite esencial. También ayuda a reducir el mareo provocado por el movimiento.

Para lesiones o irritaciones en la piel: La menta aplicada de forma local mediante compresas puede ayudar a aliviar las molestias causadas por eccemas, urticarias, mordidas, heridas superficiales y picaduras de insectos. Su efecto antipuriginoso también ayuda a tratar la picazón provocada por las picaduras o irritaciones alérgicas.

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Para inflamaciones: La acción antinflamatoria de la menta permite tratar dolencias de diversas índoles que se manifiesten mediante un proceso inflamatorio. En este sentido se puede utilizar para el tratamiento de golpes severos, torceduras, esguinces, así como también la inflamación de las articulaciones (conocida como artritis). Los baños de asiento con hojas de menta también pueden ayudar a remitir las hemorroides.

Para la halitosis: Si un caramelo de menta combate el mal aliento, el aroma una ramita de menta también. No es casualidad que los dentífricos usen los ingredientes activos de la planta en su elaboración. Además de combatir la halitosis también contribuye a la higiene bucal porque mantiene a raya las bacterias que se suelen alojar en esta cavidad.


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