La ballena azul, la especie más grande de la historia

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La ballena azul es la más grande de su especie y en general de toda la fauna que ha poblado la Tierra en sus 4470 millones de años. Sus extraordinarias dimensiones superan incluso a los mayores dinosaurios que dominaron el Jurásico hace 135 millones de años. A pesar de no tener un rival que la supere en tamaño en los océanos, estas ballenas se encuentran en peligro crítico de extinción hace años y puede pasar a engrosar la larga fila de animales extintos de nuestro planeta. Veamos más información sobre la ballena azul, como sus características físicas, el área de distribución que ocupan, su alimentación, reproducción y el estado de conservación en la naturaleza.

Ballena azul

Ballena azul

Características de la ballena azul

La ballena azul es conocida también como rorcual azul y bajo el nombre científico de Balaenoptera musculus.

Tenemos que comenzar hablando de la longitud y el peso de la ballena azul, porque son números que realmente impresionan cuando se constatan. El tamaño promedio de este mamífero marino oscila entre los 24 y 27 metros de longitud, aunque se han registrado ejemplares que superan ampliamente los 30 metros de la cabeza a la cola. El peso como media se encuentra entre las 100 y 120 toneladas. Un delfín y un ser humano, se ven realmente insignificantes al lado de una ballena azul adulta ¡Tan solo su lengua puede tener un peso similar al de un elefante!

La ballena azul tiene un cuerpo sumamente largo y estilizado que le permite distribuir uniformemente todo su peso. La cabeza tiene una forma ancha y aplanada, mientras que las aletas son de tipo triangulares.

En las profundidades del mar la ballena azul se ve de este color, pero en la superficie se puede observar que su coloración es más parecida a un gris azulado. Este color se muestra uniforme en toda la zona dorsal, mientras que en la ventral se torna un poco más claro.

Estas ballenas también se encuentran dentro del grupo de las barbadas o misticetos, al que pertenecen otros mamíferos marinos carnívoros que como ella carecen de dientes y en su lugar tienen una especie de barba. A diferencia de otras ballenas dentadas, la ballena azul tiene en su maxilar superior una hilera de placas córneas, que utilizan para filtrar los alimentos del agua.

En cuanto a su comportamiento son animales solitarios, prefieren la soledad del océano a las grandes manadas. A lo sumo pueden avistarse en parejas o en pequeños grupos que casi siempre están formado por la madre y sus crías. Utilizan una serie de vocalizaciones para comunicarse con el resto de sus congéneres. Las ballenas azules tienen una gran acústica bajo el mar, sus gemidos pueden escucharse a miles de kilómetros de distancia del lugar donde se encuentran. Se considera además que su excelente oído las dota de un poderoso sonar, para navegar por las profundas aguas oceánicas.

La longevidad de la ballena azul ronda los 90 años de edad, aunque el ejemplar más longevo conocido se ha determinado que vivió alrededor de 110 años en el mar.

Distribución de la ballena azul

Las diferentes subespecies de ballenas azules se encuentran distribuidas por todos los océanos del mundo. La intermedia está localizada fundamentalmente en el océano Antártico, la musculus se puede avistar en el Atlántico norte y el Pacífico norte, mientras que la brevicauda es natural del océano Índico y el Pacífico sur. Durante la estación veraniega pueden nadar hacia las aguas polares para alimentarse de la fauna marina de estas regiones, mientras que con la llegada del invierno generalmente emigran a latitudes más cálidas.

Alimentación de la ballena azul

Conforme a su gran tamaño, la ballena azul necesita consumir alrededor de 8000 libras de comida diaria, de las cuales obtienen la energía que necesitan para desplazarse. A pesar de las altas necesidades energéticas que tienen estos mamíferos, su dieta está compuesta casi exclusivamente de pequeños crustáceos y calamares. Su alimento fundamental es el kril, un pequeño crustáceo de aspecto muy similar al camarón, del cual pueden ingerir grandes cantidades.

Como las ballenas azules tienen barbas en sustitución de dientes, para ingerir sus alimentos deben engullirlos junto con una enorme cantidad de agua. Luego filtran toda esa agua a través de las capas superpuestas de las barbas, y al final solo quedan los krill que fueron capaces de capturar en cada bocanada.

Reproducción de la ballena azul

Hay muchos detalles reproductivos de las ballenas azules que no se conocen a profundidad por la escasez de ejemplares que existen en cautividad. Por ejemplo no se conoce apenas cómo eligen las parejas y cómo se lleva a cabo el cortejo.

La fertilidad de las hembras si se conoce que comienza alrededor de los 5 años de edad, mientras que los machos alcanzan la madurez sexual dos años después como generalidad. Por su parte la temporada reproductiva de las ballenas azules suele ser bastante extensa, ya que comienza generalmente al finalizar el otoño y se prolonga hasta la llegada del invierno.

Las hembras pueden criar cada dos o tres años, pero esta tasa reproductiva es difícil de alcanzar en la vida silvestre. Las crías de ballena azul pasan alrededor de un año gestándose en el vientre materno, al cabo del cual nacen. Al momento de nacer los neonatos pueden tener una longitud de 8 metros y un peso que puede superar las 2.5 toneladas, siendo consideradas las crías de mayor envergadura en todo el reino animal.

Las crías se alimentan exclusivamente de leche materna durante todo el primer año de vida. Pueden engordar un promedio de 90 kilos diarios gracias al consumo de más de 100 litros de leche al día. La lactancia materna en esta especie es sin duda un trabajo a tiempo completo.

Ballena azul

Ballena azul

Peligro de extinción de la ballena azul

El ser humano ha puesto a la ballena azul en un grave peligro de extinción, al igual que ha hecho con tantas otras especies de los ecosistemas marinos. El número de ballenas azules cazadas por los grandes barcos balleneros comenzó a aumentar de manera drástica a inicios del siglo XX y la tasa de desaparición de la especie se volvió tan alarmante, que fue necesario que en 1966 la Comisión Ballenera Internacional dictara medidas para su protección.

Las ballenas azules estuvieron prácticamente al borde de la extinción. Tan solo en la región de la Antártica su población fue reducida al 0.15% por la caza ilegal, y de forma similar sucedió en el resto de los cuerpos de agua de los diferentes océanos. Los estudios de conservación de la especie estiman que las poblaciones de ballenas azules de todo el mundo se están recuperando, aunque de manera muy lenta aun. Ya la caza no es un problema severo para la supervivencia de la especie, pero sí lo son el cambio climático y la contaminación de los mares.

Todas las subespecies de ballena azul se encuentran actualmente incluidas en la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.


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