Extinción de las especies

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La extinción es un fenómeno natural de la evolución biológica que connota la desaparición de todos los miembros de una especie, la cual puede ser animal o vegetal. Este término biológico se utiliza para marcar tanto el fin de una especie en particular, como de un grupo de taxones (grupo de organismos emparentados).

Cuando existe un solo miembro de una especie que se reproduce sexualmente o solamente quedan unos pocos individuos del mismo sexo, la especie no es capaz de crear una nueva generación por lo que la extinción es inevitable, aunque no se considera extinta la especie hasta que el último de los ejemplares esté muerto. Hasta que la extinción no sea una certeza se considera la especie en peligro de extinción, para lo cual se agrupa en una de estas tres categorías: especie en peligro crítico, especie en peligro o especie amenazada.

No solamente la incapacidad de reproducirse puede conllevar a la extinción, también se extinguen las especies que no son capaces de adaptarse a un entorno cambiante o a los congéneres que compiten por los alimentos. Los cambios climáticos, desastres ecológicos y las actividades humanas son otros de los principales factores de extinción de las especies en la actualidad. El promedio de vida por lo general de una especie es de 10 millones de años, aunque existen algunas que sobreviven durante cientos de millones de años y son conocidas como fósiles vivientes.

La historia de la evolución de las especies tiene registrado en su haber millones de especies extintas, algunas incluso sin ser descubiertas por la ciencia. Hace aproximadamente 66 millones de año ocurrió una extinción en masa en el planeta que se conoce como extinción masiva del Cretácico – Paleógeno, en la que se perdieron alrededor del 75% de los géneros biológicos existentes (incluidos los dinosaurios y un gran número de reptiles acuáticos y voladores). Este tipo de eventos eran raros en la naturaleza hasta que comenzó a crecer el índice poblacional de los seres humanos y su diseminación por el planeta.

Como consecuencia de la acción directa o indirecta del hombre, los índices de extinción de las especies biológicas se han incrementado a niveles alarmantes en las últimas centurias. En los últimos trescientos años el hombre ha sido responsable de multiplicar la tasa de extinción por mil, lo cual evidencia las altas cotas que ha alcanzado este fenómeno natural. Biólogos, ecologistas y miembros de la comunidad científica internacional han convenido llamar este período la extinción masiva del Holoceno.

Causas de la extinción de especies

Existen múltiples causas de extinción que pueden contribuir de forma directa o indirecta a la desaparición de una especie o grupo de taxones. Las causas comunes de extinción se agrupan en diferentes categorías según su naturaleza, conocerlas nos ayuda a preservar las especies que hoy se encuentran más amenazadas y a mantener nuestra diversidad biológica.

Procesos naturales

La extinción de especies debido a procesos naturales ha tenido lugar históricamente, pero con muy bajos índices de incidencia en comparación con otras causas de extinción. Aquí se encuentran factores como el envejecimiento poblacional, las enfermedades, el parasitismo y la competición por recursos con otras especies mejor adaptadas. Estos factores tienen una incidencia gradual en la desaparición de individuos de una especie, por lo que la extinción puede tardar miles o millones de años en ocurrir. Por otro lado el proceso de selección natural permite que cuando una especie se extingue por causas naturales, surja otra más adaptada al ambiente y por tanto más apta para la supervivencia.

Catástrofes naturales

Las catástrofes naturales son generalmente una causa de extinción masiva de especies o grupo de especies. Las principales causas de este tipo de extinción son los incendios forestales, la actividad volcánica, las inundaciones o sequías prolongadas. Como consecuencia de estas catástrofes terrestres o marítimas, las especies afectadas tienen que hacer frente a los cambios climáticos que traen consigo y a la pérdida de su hábitat natural.

Acción del hombre

Las causas de extinción que responden a la intervención humana son conocidas también como causas artificiales, y son las responsables fundamentales de las incontables especies que desaparecen cada año.

La causa principal de la extinción artificial es la destrucción o degradación de los hábitats, ya sea por la expansión agropecuaria, la urbanización, la deforestación o el sobrepastoreo. Los animales pueden adaptarse a nuevos hábitats cuando los cambios del ambiente ocurren gradualmente, usualmente durante miles o millones de años. Sin embargo el impacto que tienen estos cambios cuando ocurren a gran velocidad por la acción del hombre, es catastrófico para las diferentes especies y las deja altamente vulnerables a la extinción parcial o total.

Tala de árboles

Tala de árboles

Otra alteración que sufren los hábitats es la introducción de nuevas especies por el hombre, ya sea de forma intencionada o accidentalmente. Las especies exóticas que son trasladadas a otros territorios pueden poner en peligro a las especies autóctonas, que muchas veces se encuentran inadaptadas para hacer frente a sus técnicas de predación y las enfermedades importadas. Unido a esto se encuentra el hecho de que pueden convertirse rápidamente en plagas al crecer excesivamente su población, por no contar con controles naturales en este nuevo entorno.  Estos ejemplos se han dado sobre todo en las islas tropicales, donde se han visto amenazadas un gran número de especies por la invasión de insectos, ratas y felinos.

Otra de las causas que pone en peligro la supervivencia de muchas especies amenazadas es la caza indiscriminada de animales en estado silvestre, ya sea con fines deportivos o comerciales. La caza o pesca intensiva (generalmente de índole ilegal) ha tenido un impacto negativo importante sobre las grandes especies, también conocidas como megafauna. Este factor ha dañado severamente el ecosistema  de países como Australia, Madagascar o Nueva Zelanda, y ha puesto en grave peligro a animales tan valiosos como las ballenas o los rinocerontes.

La destrucción del medio ambiente es una catástrofe provocada por el hombre que tiene proporciones incalculables para la supervivencia de muchas especies biológicas amenazadas. El cambio climático global que está sufriendo el planeta supone la muerte de muchos animales, los cuales no tienen el tiempo suficiente para adaptarse a las variaciones que están ocurriendo en los patrones meteorológicos. La creciente contaminación ambiental, con el consecuente vertido de fertilizantes, insecticidas y residuos industriales, también es causante de la muerte de un gran número de plantas y animales cada año.


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