El comino y su versatilidad como remedio natural

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El comino es un condimento clásico e imprescindible de la cocina desde hace miles de años, como demuestra su protagonismo en numerosas recetas tradicionales que se encuentran alrededor del mundo. Su aroma y sabor característico han hecho popular a esta planta apiácea en la gastronomía, pero recientemente también se ha comenzado a explotar toda su versatilidad como remedio natural. Justamente de las propiedades curativas del comino estaremos hablando en este artículo.

La planta de comino

Es indispensable empezar hablando sobre la planta herbácea que da origen a esta especie tan singular. Recibe el nombre de Cuminum cyminum y pertenece a la familia Apiaceae (la misma familia de otras especias como el perejil). No sobrepasa el metro de altura, y posee hojas alargadas y flores pequeñas, de tonalidades blanca-rosadas.

En la Biblia aparecen referencias al cultivo y uso gastronómico del comino, lo que evidencia su conocimiento ancestral. Se cree que la planta de comino es oriunda del Medio Oriente y que su llegada al mundo occidental se debe agradecer a los árabes que la introdujeron primero en España, extendiéndose luego al continente asiático y al americano.

Las semillas o granos de la planta son los que poseen las características de aromaticidad por la fuerza de los aceites esenciales que albergan en su interior, a pesar de su diminuto tamaño. Lo cierto es que esta es una especie que es amada y odiada por igual alrededor del mundo, siendo mejor valorada en la cocina española, mexicana, guatemalteca, india y norteafricana.

Semillas de comino

Semillas de comino

Componentes de la planta de comino

Los principios activos del comino están contenidos fundamentalmente en sus aceites esenciales (como el cuminaldehído), ácidos como los terpenos y los flavonoides. Además es una fuente rica de vitaminas y minerales, destacando su aporte de hierro (en 100 g se encuentra el 531% del valor diario recomendado), magnesio (252%) y calcio (93%).

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Beneficios medicinales del comino

Probablemente la utilización medicinal más antigua del comino es la circuncisión, en la que se aplicaba sobre la zona del corte para evitar la infección, como describe la Biblia. A partir de ese momento su uso medicinal se diversificó, siendo consumido por los griegos y romanos como digestivo y con otros fines similares.

El comino se puede consumir de diversas maneras como remedio natural. Se puede realizar una infusión con las semillas y luego agregar algún edulcorante natural como la miel. El comino en polvo se puede agregar a las bebidas o comidas. Y de forma externa también se aplica mediante ungüentos o cataplasmas, directamente sobre la piel.

Veamos ahora su versatilidad como remedio natural:

Digestivo: El comino es una planta digestiva y esto ha sido demostrado desde hace miles de años por civilizaciones antiguas como la romana que lo utilizaban para facilitar la digestión, luego de grandes banquetes. Además de estimular las secreciones gástricas y trabajar como tónico estomacal, el comino puede utilizarse también para abrir el apetito o tratar la anorexia nerviosa.

Gases y dolores abdominales: Al igual que otras plantas de la apiáceas, el comino es un carminativo por excelencia siendo esta una de sus aplicaciones medicinales más populares. Ayuda a reducir la acumulación de gases en el tubo digestivo y a aliviar la distensión abdominal que estos provocan. En la misma línea se puede utilizar también para aliviar la intensidad de los dolores abdominales o cólicos.

Anemia o deficiencia de hierro: La deficiencia de hierro que es causal de la anemia ferropénica, puede ser tratada con la inclusión del comino en la dieta. Las semillas son muy ricas en este mineral por lo que puede utilizarse como suplemento nutricional para cubrir las necesidades diarias de hierro. También colabora su acción como orexígeno, estimulando el apetito que generalmente se pierde en estos casos.

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Tranquilizante nervioso: La aromaterapia explota las propiedades sedantes que posee el aceite esencial de comino, obtenido mediante el proceso de destilación de sus semillas maduras. El aroma del comino contiene poderosos analgésicos (como el p-Cymeno) y somníferos ligeros que ayudan a tratar trastornos nerviosos menores como el estrés, la depresión, la dispepsia nerviosa y la migraña.

Antidiabético: El suplemento de comino se utiliza para controlar los niveles de azúcar en sangre, así como de los triglicéridos y la hemoglobina glucosilada. Esta propiedad hipoglucemiante de la planta la ha convertido en un tratamiento alternativo muy prometedor para la diabetes en los últimos años.

Resfriados y catarros: En cuadros gripales se unen las propiedades analgésicas y antibronquíticas del comino para hacerle frente a la tos. Se pueden preparar infusiones que además contengan otras plantas aromáticas con propiedades similares como la menta o el eucalipto.

Higiene bucal: Con simplemente masticar unas semillas de comino, tenemos a nuestra disposición un poderoso bactericida bucal que es capaz de eliminar gran parte de la placa bacteriana.


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