El ajo, un remedio milenario

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El ajo no solo es uno de los condimentos mejor valorados en la cocina por su aroma y sabor característico, sino que también es un excelente remedio natural para muchas afecciones comunes. Con el incremento del uso de los productos naturales y el auge de la medicina herborista en los últimos años, se han publicado varios estudios relacionados con el ajo que ponen al descubierto todas sus propiedades medicinales. Ya verás cómo en este artículo descubres que es más saludable y versátil de lo que imaginabas.

Origen y descripción del ajo

El cultivo de la planta de ajo se conoce desde hace 7000 años. Es originaria de la parte occidental del continente asiático, desde donde se introdujo a la zona del Mediterráneo y luego al resto del mundo. Precisamente dentro de las grandes potencialidades de esta planta se encuentra su presencia en todas las partes del mundo.

El bulbo de la plata es el que recibe el nombre común de “cabeza de ajo”, y está formado por una serie de segmentos o gajos a los que se denominan “dientes”.  Estos bulbos de color blanquecino pueden contener entre 10 y 20 dientes, los cuales están recubiertos de una delgada capa.

La utilización en la medicina alternativa del ajo data de la antigua Grecia, en la cual Hipócrates lo recetaba para combatir diferentes enfermedades. Pero no solo los griegos explotaban sus potencialidades, otras civilizaciones como la egipcia, la   romana o la babilónica también han documentado su uso desde hace miles de años.

En la actualidad existe una infinidad de platos que tienen al ajo como ingrediente fundamental, sobre todo en la cocina mediterránea donde es muy valorado en la preparación de salsas, sopas, guisos, mojos, etc.

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Componentes presentes en el ajo

Los componentes activos del ajo y sus propiedades medicinales varían en dependencia de si este ha recibido cocción o no. Del ajo crudo cortado, machacado o masticado se puede obtener la alicina, una sustancia que además de darle su olor característico también le aporta efectos antioxidantes, antisépticos, bactericidas y depurativos. En cambio cuando el bulbo es cocido la alicina se destruye y se obtienen otros componentes como el ajoeno y la adenosina, a los cuales se les atribuyen propiedades anticoagulantes y hipocolesteromiantes (reducción del nivel de colesterol).

Ajos

Su alto valor nutricional está determinado por la cantidad de minerales y vitaminas que posee, dentro de los que se encuentran la vitamina B1, B6, C, Magnesio, Calcio, Fósforo Potasio, Cobre, Hierro, Selenio y otros nutrientes.

Para un aprovechamiento óptimo de los números beneficios del ajo se recomienda utilizarlo mayormente crudo, aunque también pueden adquirirse extractos, tinturas y tabletas que conservan su contenido de alicina en un alto grado.

Propiedades medicinales del ajo

Los componentes del ajo penetran en el organismo a través del aparato digestivo cuando se ingiere y a partir de ahí se distribuyen por todo el cuerpo ejerciendo diversos efectos fisiológicos.

Antibacterial: Funciona como un bactericida de amplio espectro muy efectivo para controlar toda clases de microorganismos dañinos para el cuerpo (virus, bacterias y hongos). Hay estudios que incluso llegan a comparar sus propiedades como antibiótico con los que posee la penicilina.

Antioxidante: Las propiedades antioxidantes hacen frente a los radicales libres que son responsables del proceso de envejecimiento del cuerpo. Esta protección contra la oxidación ha demostrado ser muy efectiva en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la demencia.

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Protección contra enfermedades del corazón: La propiedad hipocolesteromiante del ajo es muy beneficiosa para el sistema cardiovascular, ya que los niveles altos de colesterol malo son un factor de riesgo importante para las enfermedades cardíacas. Gracias a su consumo regular se puede evitar que el colesterol se adhiera a las paredes de las arterias provocando obstrucciones, infartos o derrames.

Tratamiento de la hipertensión arterial: El ajo también se puede utilizar para regular el incremento de la presión sanguínea en personas con hipertensión arterial. Su eficacia en este sentido se compara en algunos estudios con fármacos para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares como el atenolol.

Fortalecimiento del sistema inmune: Los suplementos elaborados con una base de ajo han demostrado ser efectivos en el fortalecimiento del sistema inmunológico humano. Una evidencia de esto es que el cuerpo se sirve de sus propiedades para combatir los síntomas de catarros y resfriados comunes. También se ha demostrado su utilidad en otras enfermedades respiratorias como el asma, faringitis, sinusitis y bronquitis.

Enfermedades urinarias: Consumir el ajo crudo en ayuna es muy beneficioso para combatir muchas de las afecciones relacionadas con los órganos más importantes del sistema urinario: riñones y vejiga.

Toxicidad de metales pesados: Los suplementos de ajo también han sido testeados en personas que exponen síntomas derivados de la presencia de metales pesados en la sangre. Los resultados han arrojados que pueden reducir los niveles de metales como el plomo en el cuerpo, y proteger los órganos de los efectos que estos provocan.

Tratamiento de heridas, quemaduras y picadas: El uso tópico del ajo también se recomienda para tratar heridas y quemaduras leves, siempre teniendo la precaución de proteger la piel circundante para que no se irrite. Las picadas de mosquito y otros insectos también pueden mejorar su apariencia cuando se frotan con un ajo crudo pelado.


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